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La página de indexmundi.com es una de mis favoritas. Entrar y comparar estadísticas me conduce al pasado, a una época de la niñez donde me podía pasar las horas mirando un Atlas. Conocer los países a través de la interpretación de sus datos. Aprender, en resumen.
El hombre siempre ha tenido esa necesidad de conocer lo que le rodea y la cartografía es una de las ciencias más asombrosas que la humanidad nos ha dejado. Ptolomeo, Al-Idrisi o Juan de la Cosa, son seres humanos extraordinarios, preocupados por resolver las dudas de la geografía terrestre, a través de sus excepcionales trabajos.
Actualmente, una de las divisiones más importantes de Google es la geográfica (Maps, Earth), lo que evidencia esa latente necesidad de comprender el mundo que le rodea al individuo. Indexmundi.com es la versión moderna de aquellos atlas con datos políticos, demográficos y económicos que comparan países y territorios. Comprender ciertas diferencias entre Canadá y Estados Unidos por su densidad de población, la sobrepoblación asiática, o las terribles tasas de desempleo de los países africanos. Algo que ya observaba de pequeño y que Internet revive.
En un curso realizado hace años propusieron a cada alumno idear una página web. Juro que mi proyecto fue un concepto con una eminente utilización social: intercambiar objetos, es decir, una página de trueque. De este modo, también pretendía introducir la tradición rural -que tanto me gusta- en la novedosa tecnología. Mi abuela siempre me contaba cómo intercambiaban los productos del campo entre sus habitantes. Yo te doy un saco de alubias por otro de garbanzos. Lo mismo ocurría entre esas mercancías rurales con las de la ciudad. Sistema ancestral, siempre recuerdo las primeras páginas del excepcional libro de Sánchez-Albornoz, Una ciudad de la España Cristiana hace mil años, cuando habla del mercado.
Hoy descubro, por casualidad, algo similar: truequi.com. Sinceramente, les deseo lo mejor.